Historia del Municipio de Cabricán
En la Constitución del Estado de Guatemala, promulgada por su Asamblea Constituyente en 11 de octubre de 1825 y que declaró los pueblos que comprendía el territorio del Estado, se mencionó a Cabricán como perteneciente al circuito de Ostuncalco. Cabricán figura dentro del Círculo San Carlos Sija, 12° distrito, en la tabla de elección de diputados a la Asamblea Constituyente, conforme al decreto No. 225 del 9 de noviembre de 1878. En la actualidad pertenece al tercer distrito electoral.
El origen de Cabricán se remonta al período indígena, como se desprende de una parte del Popol Vuh que, aunque escrito ya durante el período hispánico, fue dado a conocer primero por el dominico fray Francisco Ximénez cuando era cura de Chichicastenango en los primeros años del siglo XVIII. Indicó que tuvo en su poder una de las copias, cuyo original fue escrito probablemente promediando el siglo XVI, así como que "halló que ellas eran la doctrina que los indios primero mamaban con la leche y que todos ellos casi la sabían de memoria", así como que luego descubrió "que de a que estos libros tenían muchos entre sí". El original o copia que Ximénez empleó y que pasando por las manos del abate Brasseur de Bourbourg durante su estadía en Guatemala el siglo pasado, hoy en día inserto con el Arte de las tres lenguas del propio Ximénez, se conserva en la Biblioteca Newberry, Colección Ayer, de Chicago.
En la traducción hecha por Adrián Recinos, el capítulo X se refiere a los nombres de la sexta generación de reyes quichés y a la vez relata las hazañas del rey o monarca quiché Quicab, así como los poblados que conquistó: "Estos serán como nuestros fortines y nuestros pueblos, nuestras murallas y defensas; aquí se probarán nuestro valor y nuestra hombría, dijeron todos los Señores cuando se dirigieron al puesto señalado a cada parcialidad para pelear con los enemigos. Y habiendo recibido sus órdenes, se encaminaron a los puestos establecidos en el país de las tribus. ¡Id allá, porque ya son tierra nuestra! ¡No tengáis miedo si hay todavía enemigos que vengan a vosotros para mataros; venid aprisa a dar parte y yo iré a darles muerte!, les dijo Quicab cuando los despidió a todos en presencia del Galel y el Ahtzic Vinac", o sean los jefes de las casas de Nihaib y del Ahau-Quiché. "Marcháronse entonces los flecheros y los honderos, así llamados.
Entonces se repartieron los abuelos y padres de toda la nación quiché. Estaban en cada uno de los montes y eran como guardias de los montes, como guardianes de las flechas y de las hondas y centinelas de la guerra. No eran de distinto origen ni tenían diferente dios, cuando se fueron. Solamente iban a fortificar sus ciudades". El manuscrito continúa enumerando quienes fueron de los pueblos que salieron, posiblemente unos dos siglos antes de la llegada de los españoles en 1524, refiriéndose en este párrafo "a los de Cabricán", actualmente Cabricán.
Por el año de 1690, Fuentes y Guzmán se refirió al pueblo, ubicado "en grande celsitud de serranía, San Cristóbal Cabricán dista desde su cabecera la longitud de siete leguas. Son tales, tan eminentes en la pendiente itineraria de sus cuestas, que desde la situación de este lugar se hacen patentes muchos ejidos y lugares de aquel contorno, con sus estancias y sementeras, porque se hace agradable su vivienda con agregado de tan hermosa y grata variedad, su situación en tanta celsitud y en gran despejo.
Goza de temperamento admirable, que no rozándose en muy frío es conveniente a la habitación de su país, y así en ochenta indios que le componen la vecindad a su república, y trescientos y veinte habitadores, se hallan personas de ambos sexos de crecidísima y venerable edad. Es su ejercicio y granjería en buenas crianzas de ganado mayor y menor, grandes atajos de yeguas de buena raza y en las cosechas de maíz en que se libra el sustento de sus familias. Tiene el ahorro que otros pueblos que padecen muy grande inopia de este grano, consumen en adquirirlo y alcanzarle cuanto granjean con gran trabajo en otras inteligencias. Sus aguas son perennes y abundantes de diferentes fuentes que allí inmediatas brollan de aquellos cerros minerales y entre ellas el río que llaman de Yxchol, tiene créditos en la común y simple tradición de lavadero rico de oro. .. . De los cerros de este lugar de Cabricán, que tienen vetas de caliche, sacan los indios muy buena cal y abundante". En cumplimiento de la real cédula dada en San Ildefonso el 26 de julio de 1763, con fecha 4 de noviembre de 1765 escribió desde Quezaltenango don Gregorio Lizaurzábal y Anssola sobre el entonces Corregimiento de Quezaltenango: El pueblo de Cabricán toca a dicha administración, distante de la cabecera diez leguas, está poblado sólo de naturales. De norte a poniente es más grande que pequeño y sus moradores son sembradores, admiten por sus Justicias los repartimientos ya dichos [hilados, trigos, carneros, lanas, azadones, naguas, cardas)".
En la visita realizada a su diócesis entre 1768 y 1770, el arzobispo doctor don Pedro Cortés y Larraz se refiere al pueblo como San Cristóbal Cabricán, anexo de la parroquia de Ostuncalco, de la que dice estar distante 8 leguas, con 33 familias haciendo 150 personas. Agrega que las cosechas del territorio son maíces, trigo, frijoles y ganados de lana en mucha abundancia, así como también algún ganado mayor en el pueblo de Cabricán, en el que se habla el idioma Mam, así como que "hasta de presente ha sido administrado por los religiosos mercedarios, a cuyo cargo estaba y se secularizó a pocos días En la Descripción corográfica de la provincia de Quezaltenango, escrita por don Joseph Domingo Hidalgo y publicada en la Gaceta de Guatemala del lunes 7 de agosto de 1797: "Cabricán, pueblo que dista de Ostuncalco nueve leguas hacia el nor-noroeste, subiendo la misma colina de cerros de los Veinte Palos. Su temperamento es frío como los anteriores. Su comercio pobre; siembran poco trigo y maíz. Tiene cincuenta y cinco tributarios y en el todo se consideran ciento y sesenta indios".
Por el año de 1800 escribió el presbítero bachiller Domingo Juarros su Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala, donde hace mención al poblado de Cabricán que pertenecía al curato de Ostuncalco en el Partido de Quezaltenango, que ya era servido por clérigos regulares. Conforme a datos del Archivo General de Centroamérica, con el nombre de San Cristóbal Cabricán figura en el entonces curato de Ostuncalco o San Juan Ostuncalco del Corregimiento de Quezaltenango, en el "Estado de Curatos del Arzobispado de Guatemala del Real Tribunal y Audiencia de la Contaduría de Cuentas del 8 de julio de 1806" con 78 tributarios. No se indicó el total de habitantes. En la Constitución del Estado de Guatemala, promulgada por su Asamblea Constituyente en 11 de octubre de 1825 y que declara los pueblos que comprende el territorio del Estado, se menciona a Cabricán como perteneciente al Circuito de Ostuncalco, que era también como había estado en los últimos decenios del período hispánico. El título de los terrenos municipales está contenido en el Acdo. Gub. Del 27 de octubre de 1910.
Por Acdo. Gub. del 18 de junio de 1922, se autorizó a la municipalidad extender a los vecinos las escrituras de propiedad de sus parcelas, que respalden y afiancen los derechos de los vecinos en la posesión de sus tierras. El Registro Civil inició sus operaciones el 1° de agosto de 1878. Al 30 de junio de 1971 operaba con 47 libros principales. En la información obtenida con base en el Censo General de Población que se realizó el 31 de octubre de 1880 se lee: "Cabricán, pueblo del departamento de Quezaltenango, dista de la cabecera del mismo nombre nueve leguas; 549 habitantes. Producción trigo y maíz; hay una escuela para niños y un correo semanal para la cabecera". Con fecha 4 de junio de 1949 se emitió el acuerdo gubernativo que abrió al servicio público una oficina de cuarta categoría de Correos y Telecomunicaciones. En la actualidad funciona una oficina postal y telegráfica de tercera categoría de la Dirección General de Correos y Telégrafos.
