Economía del Municipio de Flores
a. Empleo y migración
La ocupación y empleo en el municipio de Flores, obedece a condiciones de ubicación geográfica y moderado espacio territorial para albergar distintas actividades económicas (ver Cuadro 14). De acuerdo al Censo del INE 2002, la Población Económicamente Activa (PEA) del municipio asciende 10,862 (43.89% del total de la población); los cuales 8,377 (33.85%) son hombre y 2,485 mujeres (10.04%). Ello indica que 10,775 están ocupados y 87 desocupados. La mayor cantidad de personas ocupadas se concentra en el casco urbano, pues allí converge el comercio formal e informal, actividad industrial, servicios públicos y privados; no sólo a nivel municipal, sino departamental. Las actividades agrícolas en general se llevan a cabo en el área rural; la mayor cantidad de la PEA se emplea en los siguientes segmentos.
Actualmente, la mayor cantidad de personas se ocupan en: sector agrícola, comercio, turismo (restaurantes y hoteles), administración pública, e industria y manufactura de madera (canteras de balastro, agua purificada, exportación de cortes de madera) han crecido fuertemente, provocando en gran medida especialización y empleo. El sector comercial (insumos de consumo masivo) ha crecido fuertemente, debido a las actividades turísticas y demanda local de los habitantes del municipio; de esta cuenta, actualmente se ubican dos mercados, un centro comercial y un supermercado. También, la actividad de canteras y crecimiento de las ONG, son una fuente de empleo y ocupación para la población, ya que para la primera se registran en el territorio al menos 5 y 27, respectivamente38
Según estimaciones, el 47% de la población que habita el municipio de Flores es inmigrante, y provenientes de los departamentos de: Alta y Baja Verapaz, Jalapa, Jutiapa, Chiquimula, Izabal, Quiché y Quetzaltenango. Generalmente, se ocupan principalmente en actividades agrícolas, pecuarias y comerciales. También, se observa inmigración temporal de los hermanos países de Centroamérica (El Salvador, Nicaragua y Honduras) que utilizan dicho municipio como pasantía antes de cruzar la frontera con México y llegar a los Estados Unidos de Norteamérica.
b. Desarrollo productivo
Con base al apartado anterior y percepción de los participantes de talleres del presente PDM, las actividades productivas del municipio de Flores tienen su mayor impacto en cuanto a ocupación y empleo en actividades como: agricultura, comercio (por mayor y menor) y turismo, administración pública y defensa, entre otros. En tal sentido, según el Diagnóstico Socioeconómico, Potencialidad Productiva y Propuestas de Inversión del Municipio de Flores (Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala) del año 2005, en el cual se efectúo una investigación de campo, siguiendo una muestra aleatoria previamente establecida; se identificó inicialmente cinco sectores de producción en dicho municipio: turismo, agrícola, pecuaria, artesanal (panaderías, sastrerías y carpintería) y servicios privados (micro, pequeñas y medianas empresas), éste último con mayor participación en empleo, no obstante, la valorización de producción en moneda nacional lo ocupa el turismo.
Las actividades comerciales y de servicios privados generan al menos 5,038 empleos, los cuales según el Cuadro 16, están distribuidos en al menos 1,020 establecimientos que ofrecen productos y servicios de diversa índole (alimentación, hotelería, medicina, insumos de consumo masivo, servicios bancarios, entre otros) a pobladores (del municipio y departamento), turistas nacionales y extranjeros.
El sector turístico tiene alta importancia en el valor de la producción del territorio y generación de divisas para el país (al menos Q.73,000,000 anuales), de los cuales el sitio arqueológico Tikal representa el 15% de dicha producción; ello convierte al turismo como el principal motor económico, pues, dicho municipio se favorece por su ubicación geográfica en la entrada y salida de visitantes (vía aérea y terrestre) Asimismo, el empleo (directo o indirecto) asociado incide en el crecimiento comercial y de servicios (hospedaje, alimentación, transporte, internet, telefonía, guías y traductores, diversión y artesanías en general).
La actividad hotelera se concentra principalmente en Ciudad Flores (Santa Elena de la Cruz e Isla de Flores) y aldea El Remate, ya que, se encuentran cercanos a los destinos turísticos naturales y patrimoniales más visitados (Tikal, Uaxactún, Yaxhá-Nakum Naranjo, Isla de Flores y Cuevas de Actún Can), los cuales están rodeados regularmente por áreas y zonas protegidas, así como cuerpos de agua (Lago Petén Itzá y demás lagunas). Generalmente, el turismo internacional que visita el municipio de Flores y el departamento de Petén, hacen uso de agencias de viaje y operadores de turismo interno y receptor; aunque la percepción algunos participantes indican “sólo las empresas grandes del turismo se benefician directamente y las comunidades, aun no lo hacen”.
La falta de consolidación, no sólo en organización multisectorial y comunitaria para el turismo, sino, en diversificación y promoción de destinos turísticos poco habituales (Ixlú, Dos Naciones, Paxcamán, Holtún, Topoxté, Tayazal y San Miguel, entre otros) pese a que se cuenta con al menos 62 sitios arqueológicos (2 sitios sagrados) según el Ministerio de Cultura y Deportes. Cabe mencionar que en los últimos cinco años se integró el Comités de Autogestión Turística (CAT) en Ciudad Flores y aldea El Remate, los cuales están integrados por: INGUAT, sector hotelero, tour operadores, agencias de viaje, asociación de guías y sociedad civil.
La actividad agrícola se caracteriza por cultivos de subsistencia (maíz blanco, maíz amarillo, frijol negro, frijol colorado, frijol blanco y arroz), el cual tiene una producción y huertos de traspatio sub-familiar (ajonjolí, arroz, ayote, camote, garbanzo, maní, melón, pepitoria, sandía, tomate y yuca). Dicha producción es baja comparado con municipios como: La Libertad, Sayaxché, San Andrés y Dolores; entre los poblados con mayor actividad agrícola están: Altamira, Macanché, El Naranjo, Los Tulipanes, Yaxhá, El Porvenir, El Caoba, El Capulinar y El Remate.
Por su parte, la actividad pecuaria tiene fuerte presencia en el municipio y genera un aporte terciario a la producción valorizada (ver Cuadro 15), no obstante, es baja si se compara con la cantidad de personas empleadas. Según el Censo Agropecuario (INE 2003), contabilizó al menos 17,907 cabezas de ganado bovino (5.70% del total del departamento de Petén), y 4,960 aves (gallinas, gallos, pollos y pollas); aunque, los participantes de los talleres participativos indicaron: “en dicha áreas o fincas privadas no se tiene ningún manejo que beneficie a la naturaleza, pues antes allí habían muchos árboles”40. Principalmente, dicha actividad se identifica en los poblados: El Zapote, Macanché, Naranjo, Yaxhá, El Porvenir, El Caoba e Ixlú.
Otras actividades de reciente auge, y que utiliza la organización comunitaria son: las concesiones forestales (Uaxactún y Árbol Verde) para la extracción de madera (exportación e insumo para muebles), corte de Chamaedorea sp. (Xate)41, chicle y otros productos no maderables tradicionales. Asimismo la utilización del fruto del árbol de Ramón para la elaboración y comercialización (después de un proceso semi-tecnificado de producción) de: galletas, harina y otros derivados son productos que actualmente han cobrado auge nutricional. Los poblados del área rural que se benefician con dichas actividades son: Caoba, El Capulinar, El Remate, Ixlú, Macanché y Uaxactún.
c. Mercado y condiciones del entorno
El municipio de Flores, es un territorio que geográfica y estratégicamente favorece la convergencia, intercambio comercial (productos y servicios), turismo y transporte, no solo de forma intermunicipal, interdepartamental, sino representa un oportunidad con mercados internacionales (México y Belice). La desconcentración urbana y territorial es una condición necesaria para el crecimiento económico rural, no obstante, se debe tener en cuenta los principales potenciales (turismo comunitario, manejo forestal, agricultura sostenible, entre otros) y probables efectos adversos sobre los recursos físicos, naturales y patrimoniales. Aunque, la creciente inseguridad ciudadana y delincuencia común: asaltos (a turistas y población local) y homicidios son de especial atención para la atracción de capital multisectorial de inversión.
