Historia del municipio de Olintepeque, Quetzaltenango

por | Nov 21, 2016 | Olintepeque, Quetzaltenango | 0 Comentarios

Información acerca de la historia del municipio de Olintepeque, en Quetzaltenango.

Historia del Municipio de Olintepeque 

En el libro original de Cabildos, conocido como Libro Viejo, figuran dos actas de sesiones, del 23 y 26 de agosto de 1526, en las que está presente Pedro de Alvarado y se trató de lo relacionado con su próximo viaje a México. En el cabildo del 26 nombró por alcaldes a don Pedro de Portocarrero y a Hernán Carrillo, así como por regidores a Hernando de Alvarado, Jorge de Acuña, Fernando de Arévalo y Diego de Monroy "que estaban presentes, a los cuales mandaba que aceptasen los dichos cargos, porque en ello servían a sus majestades, e que hiciesen el juramento e solemnidad que en tal caso se requiere, los cuales los aceptaron luego. (firma) Pedro de Alvarado". 

 

Si bien los dos cabildos parece que se celebraron "en la ciudad de Santiago" a juzgar por su tenor, efectivamente era en el real español que estaba asentado en el Xepau indio, que se supone sea Olintepeque. Con la salvedad que se duda de la correcta grafía del nombre indígena, así como de su ubicación por no haberse encontrado a la fecha documentos fidedignos de la época, en la Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala que escribió el dominico fray Francisco Ximénez a principios del siglo XVIII, está la descripción de los sucesos de 1524 al llegar los españoles al país: …“dejando alguna gente de guarnición para que les sirviese de freno y no se volviese n a sublevar como había dejado también en la parte del Quiché, en Olintepeque, a su hermano Gonzalo de Alvarado con gente para tener sujetos a los Quichés”.  

 

En la misma obra, también se hace referencia al pueblo cuando en 1526 don Pedro de Alvarado se fue a México por el camino de paso obligado: “y él se fué por el camino de Olintepeque, donde estuvo por cabo y capitán de la gente de guarnición su hermano Gonzalo de Alvarado, y descansando allí unos días, tomando el camino de Soconusco…”. El franciscano Francisco Vázquez, que escribió su Crónica a fines de siglo XVII y que se sabe estaba puliendo en la primera década del siguiente, con base en los libros de Cabildo hoy en día perdidos, en el capítulo sexto, primer libro hizo referencia a los religiosos de su orden que llevaban a cabo las misiones: "Se ve manifestadamente que desde el año de 1526 que se alzó y amotinó todo el reino cachiquel, que constaba de más de sesenta pueblos y algunos de ellos muy numerosos;, jamás faltaron guerras hasta el año de 1540, que aun todavía estaban presos los dos caciques, además de las otras que intentaban los pueblos de la costa de naguatles y pipiles, al mal ejemplo de los kachiqueles; y que traían a los españoles desasosegados, perturbados y llenos de cuidado, sin tener hora segura de los furiosos asaltos y rebeliones de los indios, recelando el ser segunda vez desalojados de la ciudad, como lo fueron en la primera rebelión el año de 526, huyendo, por escapar las vidas, a Quezaltenango y Olintepeque; temiendo, con mucha razón, perder la tierra que  tantos afanes les había costado el ganarla, y teniendo arriesgadas y puestas al tablero y al repentino estrago de una piedra o de una emponzoñada saeta las vidas".

 

En 1944 se publicó un documento que se indicó figuraba en el Palacio Arzobispal, la descripción de los conventos franciscanos en Guatemala hecha por fray Francisco de Suaza el 8 junio 1689:  "Convento de San Cristóbal Totonicapa.  El pueblo de San Cristóbal Totonicapa… tiene dos pueblos adyacentes, que son: San Juan Olintepeque, que dista dos leguas  largas  de la cabecera,  todo de tierra llana y descombrada, en donde hacen sus siembras de trigo y maíz, y crían sus ganados con lo en este de San Cristóbal; tiene dicho pueblo de San Juan setecientos indios de confesión, entre hombres y mujeres.  El otro pueblo se llama de San Andrés Xecul… y así estos como los de San Juan hablan la lengua keché".

 

En cumplimiento de la real cédula emitida en San Ildefonso el 26 julio 1763, desde Quezaltenango escribió el 4 noviembre 1765 don Gregorio Lizaurzábal y Anssola:  "El pueblo de San Juan Olintepeque, por la parte del sur, está distante de dicha cabecera legua y media. Es pueblo proporcionado en grande, fue vicaría de la religión franciscana y hoy de la administración del curato de clérigos de San Cristóbal Totonicapán, jurisdicción de Güegüetenango en el fuero laico y dicho Olintepeque de Quezaltenango.  Sus naturales comercian pobremente en siembras de trigos y maíces, leña y matanza de carnero, lo que venden diariamente en la plaza de Quezaltenango y reciben repartimientos de nagua, azadores, hilados, trigo y mulas". El volcán cerro Quemado hizo erupción el día de San Rafael, 14 de octubre 1765, con cuyo motivo el Corregidor del Partido de Quezaltenango, don Francisco Antonio de Aldama y Guevara, envió cl 16 diciembre de ese año un informe al Presidente de los pueblos dentro de su Corregimiento conforme inspección ocular que practicó. El documento fue dado a conocer por Francis Gall, quien lo paleografió: "En Olintepeque se rajó la iglesia; cayó de ella un pedazo de pared, se maltrató mucho el convento, se arruinó la cruz y debilitaron las capillas y muchas casas". Veinticuatro años más tarde, en 1789, las fuertes lluvias ocasionaron numerosos estragos en la Provincia. El entonces Corregidor, don Fernando de Corona, informó: "El de Olintepeque perdió diez y ocho casas, los puentes de su tránsito, como mil cabezas de ganado lanar, las milpas y trigos de los bajíos, muchos bueyes, mulas y caballos, y escaparon todos sus vecinos.

 

En todos los demás pueblos, aunque sufrieron la inclemencia del tiempo, no padecieron cosa alguna.  Todos los caminos quedaron enteramente arruinados, los componiendo y creo que estarán todos compuestos entre quince o veinte que se quedan días, pues cada pueblo con anhelo quedan trabajando en lo que les corresponde". Al realizar el arzobispo doctor don Pedro Cortés y Larraz visita pastoral entre 1768 y 1770 a la parroquia de San Cristóbal Totonicapán, indicó que Olintepeque o San Juan Olintepeque (ya que lo menciona indistintamente) era anexo de la parroquia, de la cual distaba tres leguas y contaba con 241 familias, haciendo un total de 815 personas: "El idioma que se habla en abundancia; hay toda la parroquia es kiché.

Las cosechas son maíz y trigo con mucha

también mucho ganado de lana y poco ganado mayor. La gente anda bien vestida… Los caminos para la administración de esta parroquia son buenos… En ninguno de los pueblos hay escuela de niños". También anotó que el río de Olintepeque, en la actualidad Xequijel, se denominaba Sacchocoguá "caudaloso como Nimá", o sea el Samalá, en el cual descarga. En la descripción de la Provincia de Totonicapán publicada en la Gaceta de Guatemala del lunes 11 septiembre 1797, don Joseph Domingo Hidalgo mencionó como anexo al curato de San Cristóbal Totonicapán al pueblo de Olintepeque.

 

En la citada Gaceta, correspondiente al lunes 7 agosto 1797 figura la descr pción: "San Juan Olintepeque dista de Quezaltenango una y media legua, al norte cuarta al nordeste. Es anexo del curato de San Christóbal de la provincia de Totonicapa. Tiene doscientos treinta y cinco tributarios y por lo general como ochocientos indios, los cuales son díscolos y belicosos y todo su comercio consiste en beneficiar carneros y traer a vender sus carnes y el sebo en candelas a Quezaltenango. También son leñateros y siembran algún trigo y maíz.- Por medio del pueblo pasa un río, con que después muelen los molinos de Quezaltenango, por aquella parte le llaman en el pueblo xequigel, que quiere decir río de sangre, porque hay tradición que se tiñó en este humor cuando la conquista, al entrar don Pedro Alvarado con su gente, que subía de Soconusco, y en los llanos de Sigüilá hasta el Pinal le hicieron fuerte resistencia los quezaltecos, que era poderosa provincia del rey Quiché.  En la casa parroquial de dicho pueblo se mantiene un coadjutor del cura de San Christóbal y los naturales, como los demás de su curato, hablan lengua quiché".  Con respecto a la etimología, fray Francisco Ximénez escribió en 1716 en su Historia, sobre Olintepeque: "llamado por otros Xequijel, que quiere decir debajo del valle y lo mismo suena el otro nombre mexicano, que es cerro del valle, no debajo de la sangre como quiere Fuentes, por la que allí se derramó; no entiendo aquestas etimologías". T. I., 1961: En el cerro que tiembla, o se mueve. El vocablo está formado de la terminación tepetl, cerro y la raíz ollin, movible, derivado de olinía, mover, temblar. Voces náhuatl. El jeroglífico de Olintepeque consiste en la figura de un cerro con dos aspas, en el cual viene la cúspide en forma de cruz (Gall, 1978).

 

El poblado posiblemente en ubicación diferente, ya existía a la llegada de los españoles. Se supone que ha de haberse llamado Xepau, a juzgar por una anotación de Bernal Díaz del Castillo en su Historia de la Conquista, Capítulo  CXCIII.  En 1,825 fue  reconocido oficialmente como pueblo del circuito de Quetzaltenango por la asamblea del 11 de octubre del mismo año. El 9 de noviembre de 1,878, el ejecutivo a través del Decreto 225, convocó a elecciones y en la tabla anexa de los distritos electorales, Olintepéque aparece dentro del circuito de Salcajá.  El origen de su nombre viene del vocablo formado por la terminación tepetl: cerro y la raíz ollín, que significa movible, derivado de olinía, mover, temblar, voces náhuatl, por lo que Olintepéque significa “En el cerro que tiembla”, o “En el cerro que se mueve” (SER y USAC, 2007).

Escrito por: Mireya Rodriguez

A pesar de años fuera de Guatemala, Mireya se ha mantenido muy apegada a su tierra. Patriótica hasta los límites, le gusta la idea de mostrar su país desde un ángulo diferente y se basa en una filosofía: no es necesario abrir los ojos para ver el mundo de otra manera, solo hay que abrir la mente.

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